16 de mayo de 2015

Filosofía Barata

Hay algo tautológico en nosotros
como ente,
en este ser-para-sí que es ser-para-otro,
en este contemplar en ti la belleza pura.

Porque eres el thymós
que dirige este barco,
hinchando las velas 
con el aliento de cada beso.
Mi apetito concupiscible,
mi causa final.
El eterno paseante de mi res cogitans.
La cuarta vía de este Ars amatoria
con comas, pero sin punto final.


Somos mi más profunda creencia
que no admite duda metódica
porque a este Demiurgo 
no se le puede cuestionar.

10 de abril de 2015

#1902


Lo de estar enamorado

(sentir que el tiempo
se para o vuela
cuando estás a su lado.
Sonreír como un idiota.
Que cada minuto juntos
sea un regalo.
Que nada importe más
que su felicidad.
Compartir lo bueno,
pero mucho más lo malo
para que, entre dos, no pese)

no cabe en un poema tan corto. 

1 de febrero de 2014

Preludio de las danzas nocturnas

Decía el poeta:
"Vendrá a muerte y tendrá tus ojos"
Y yo le digo
Que los miraré de nuevo,
enamorada.
Que no habrá noches
solitarias,
ni habrá días
en los que no se me aparezca
tu maldita mirada.

Vendrá la vida y tendrá otros ojos
y otra mirada
(quizá) descarnada. 

24 de enero de 2014

Que no fue eterno el otoño, ni eterna será la primavera.
Que el sol invernal apenas calienta.
Que ya no hay nada, pero ahora todo está lleno.

"Tú felicidad no debe depender de una persona"
dijo alguien lejano.
Qué sabrá quien deja escapar las cosas,
qué sabrá de despertar sonriendo.

Mañanas frías. Noches frías.
Sol de invierno que es decorativo.
La bruma en el verde
el viento gélido cortando los labios.

Mañanas claras. Noches claras.
Que no se ve cerca el verano.
Que no fue eterno el otoño.
Que es invierno y no ha nevado. 

16 de enero de 2014

A propósito de las noches en Cursiva

Yo, María Viajel, que siempre he renegado de ti, Poesía, que siempre he renunciado a englobarme como parte de tu selecto club, te digo: "Gracias".
Gracias por existir. Gracias por hacerme existir. Gracias por haberme dejado ser parte de ti, porque me has hecho darme cuenta de que si Dios o las lecturas de toda una vida me han hecho estar aquí, donde estoy, es porque era necesario.
Porque ahí fuera hay gente con dudas y que cree que está sola en el mundo y si con unas pocas frases puedo expresar lo que otros no pueden y hacer que se sientan cercanos e identificados con ello, yo prometo dedicarte siempre un poco de mi vida. Aunque dedique más tiempo a la narrativa. Aunque intente jugar a hacer teatro.
En este día, a esta hora, prometo siempre consagrarte un pensamiento al día. Uno bonito. Por lo que me haces vivir. Por las noches en vela.
Por las lágrimas ajenas que ayer se asomaron a los ojos del público al ritmo del piano. Por las sonrisas que haces que los otros me saquen al hablar emocionados de letras que me parecen tan lejanas. Por hacer que una de las personas que más admiro en el mundo haya escrito pensando en mí "Hoy has alcanzado la eternidad". Gracias por los nervios que se pasan al mirar a las personitas con las que paso el día a día entre síncopas, disimilaciones y autores hispanoamericanos.

Gracias.

31 de diciembre de 2013

Despedida

Háblale. 
Háblale como si nunca fuera a llegarle este mensaje, pero sabiendo que corres el riesgo de que le llegue. 
Háblale. 
Y despídete de él a la vez que te despides del año. 

Caro:
Esta es la última vez que escribo. Sobre ti o a ti. Ese es mi propósito de año nuevo (Ya ves tú, menuda mierda de propósito) 
Este año te he escrito y he escrito pensando en ti muchísimo más de lo que me gustaría. 
En enero tenía la certeza de que no ibas a volver nunca jamás. En febrero quería hacerte desaparecer, pero no fui capaz. Nunca supe qué esperar. La primavera hizo de las suyas con nosotros. Pero luego se acabó. Otra vez. Y vuelta a empezar: las lágrimas, el orgullo, la indiferencia, la aceptación y, otra vez, el caos. Y aún en la indiferencia y en la aceptación esperaba.
Ahora ya no. 
Nos merecemos ser felices. Y no lo éramos, aunque hubiera noches que se nos olvidara. Nos hemos hecho mucho daño y lo sabes. No quiero que te suene a reproche, hace semanas que sé que no estoy enfadada contigo, porque intento no tener sentimientos por ti. Y ya no estás en mi vida y no creo que vuelvas a estarlo más. A pesar de todo, te quiero. Te quiero y siento no habértelo dicho antes y habértelo dicho más.
Esto es una despedida. La despedida que quizá te tenía que haber escrito a ti directamente, pero que no fui capaz de hacerte llegar. Sólo he pensado, que ya que se acaba el año, debía acabar con esto ya. No voy a volver a pensar en ti. No voy a dejar que los sentimientos que tengo en el pecho se me sigan haciendo bola. Voy a borrar todas tus caricias, más pronto que tarde y ya no va a quedar nada de ti. 

Si algún día lees esto, por favor, acuérdate de que nunca me arrepentí de ninguno de los besos que te di, sólo de quedarme con ganas de darte más. Y que te quiero o que te he querido muchísimo, que ya no tengo miedo de decírtelo, pero que no te puedo querer más. Porque no podemos seguir así, porque tenemos que avanzar.

Sé feliz. Yo voy a empeñarme en serlo. Pero, por favor, por favor, por favor: no vuelvas más. No vuelvas, porque sabes que soy terriblemente débil y no voy a aguantarlo una vez más. No vuelvas, porque ambos sabemos que las personas no cambian, y tú y yo no vamos a cambiar.

Sé feliz. Sácame de tu vida. 
Auf Wiedersehen, Liebe. Ich liebe dich.  

Addio. 

Bien hecho. Sécate las lágrimas. 
Y sonríe, que tendrás que seducir al año nuevo para que no te trate mal. 

24 de noviembre de 2013

#2411

Es invierno dentro de la piel.
Ya hace más de una semana que buscamos respuestas. Y hace frío dentro de la piel y del pecho y de la cabeza.
Me niego a pensar que hay algo que te pone en mi camino sistemáticamente para que acabes por alejarte de mí. No.
Me niego a dejarte ir una vez más sin luchar, como si no tuviera nada que decir. No.
Me niego a que pienses que no me vas a hacer feliz y te marches. No.

Que te he dicho que te quiero y que es invierno dentro de la piel.
Que me digas que sí, que vamos a hacerlo y que sea primavera otra vez. 

16 de noviembre de 2013

#1611

Que la vida iba en serio ya lo dijo Gil de Biedma, pero no avisó de que llegaría un momento en el que aprenderíamos cuánto.
Y ahora, que las cosas van en serio, que hay algo que muerde dentro de los huesos sabiendo que la decisión que nos hará infelices puede ser la realmente correcta; que la esperanza está sentada, esperando, en una silla tan alta que los pies no le llegan al suelo, sabiendo que puede que no sea su lugar, pero observando; que los acordes de "Elle prie pour un miracle" hablan tan alto; que los silencios se rompen un momento para volver a hacerse densos veinticuatro horas eternas más; que la incertidumbre mira mal al optimismo, sabiendo que esta vez puede ganar para siempre, pero con miedo por si las tornas vuelven a cambiar; ahora, que la vida va en serio, sólo puedo pensar que hay veces que se tiene miedo y que esta vez el miedo me tiene a mí, sin más. 

19 de septiembre de 2013

#1909

Su nombre rimaba con Abandono en consonante,
con lo poco que se lleva eso ya.

Tenía la lengua hábil
y los labios finos como de metal.
La sonrisa afilada y regular,
los ojos grandes, como de mirar la ciudad.

La ciudad era pequeña a su lado,
o quizá debería haber vivido en otro lugar.
El tiempo se hacía largo,
la separación era eterna, sin más.

Su nombre rimaba con Abandono,
con lo poco que se lleva eso ya. 

16 de septiembre de 2013

Parece estar esperándome siempre. Sea la hora que sea. Como un recuerdo eterno del tiempo que no perdía conmigo, pero que ahora pierde.
Como una puta broma del destino.
Y qué quieres que te diga, por dentro ya no hay reacción. 

14 de septiembre de 2013

#1409

Si tus ojos me fascinaran.
Si me fascinaran, lo dejaría todo y los perseguiría hasta un día de lluvia.
Si tus ojos me fascinaran.
Me olvidaría de otros ojos oscuros, de otras miradas turbias, de los velos de alcohol. Y sólo existirían tus ojos. Y se grabarían en esa doblez del corazón y me perseguirían ya toda la vida, donde quiera que vaya.

Pero tus ojos están ocultos. Las sombras no me dejan ver mucho más allá de mis manos.
Menos mal.

Sólo faltaba que tus ojos me fascinasen. 

15 de julio de 2013

#1507

Acabar con algo siempre tiene algo de malo. Normalmente todo acaba con lágrimas. Pero es mucho peor que esas lágrimas no tengan la necesidad de salir, que al mirar atrás no haya un nublado en gris de melancolía, si no más bien una nube roja de odio o rencor. 
El odio no es un sentimiento bonito. Ni siquiera útil. Yo prefiero no odiar, pero el rencor es una cosa del todo diferente.

odio.

(Del lat. odĭum).

1. m. Antipatía y aversión hacia algo o hacia alguien cuyo mal se desea.


rencor

(De rancor).

1. m. Resentimiento arraigado y tenaz.


No son cosas para nada iguales. El rencor se podría decir que es incluso sano. Resentirse por un dolor es del todo humano. Nos hace ser humanos. Nos hace saber que estamos vivos y que no debemos volver a acercarnos a la fuente de dolor (También creo en el aprender de los errores propios, como no podía ser de otra manera)

Ah, el rencor. Qué bueno sentir algo, aunque no sea una melancolía azul si no un rencor rojo y ciego. 


1 de junio de 2013

Ni sonata, ni soneto.

Subir por tu espalda desnuda
a recitarte,
al oído,
un verso de Cernuda
o componer unos propios,
sobre la marcha y el tiempo.

Deslizar los dedos por tu pelo
y un escalofrío
bajo la manta en pleno junio.

Dejar que tus dedos me toquen
buscándome las seis cuerdas
o qué sé yo.

Que vengas aquí y duermas
a mi lado otra noche, amor. 

30 de mayo de 2013

#3005

No es un buen momento.
Y menos con esta primavera loca.
Somos tres, nosotros y tus circunstancias. Como siempre. Pero hay algo más. Está este peso en mi estómago. El que a veces confundo con el hambre, pero que es un malestar que sé que se alargará en el tiempo casi un mes más. Y no me deja vivir. Me hace llorar a cada momento. Me hace llorar cuando te escribo para sincerarme contigo y al segundo me siento imbécil.
Y aún así, todo merece la pena. Por nosotros y tus circunstancias. Pero qué bien estaríamos sin ellas. Pero que poco nosotros seríamos sin ellas.

Cuanta confusión.
Que peso en las entrañas.
Que nudo en el estómago.
Que fácil tienen las lágrimas el camino estos días.
Que poco me importan los hombres que murieron en la guerra.
Incluso después.
Incluso los que no están muertos.
Que poco importa todo cuando no estás a mi lado.

24 de abril de 2013

#2404

No podía dejar de pensar en ello.
Llevaba todo el día sintiendo su aliento caliente en la oreja, de esa misma mañana cuando se le había acercado a susurrarle cualquier cosa indiscreta al oído.
Indiscreta porque hay cosas que por correctas que sean no se pueden decir en voz alta cuando se cotillea en un transporte pública.
Indiscreta porque ese aliento cálido, húmedo y pesado le había despertado todas las hormonas. Y ahora las hijas de puta no se querían volver a dormir.

La siesta es de cobardes.